10 pasos para atraer las buenas energías a tu vida

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Y esto es sin trucos, ni rituales raros ni brujerías. La mente es tan poderosa que si la activamos, podemos conseguir muchas cosas, resolver problemas y generar grandes cambios. Lo que sí hay que ser disciplinada. Acá van algunas ideas.

Acá no creemos ni en los rituales mágicos, con pócimas raras ni patas de rana. Tampoco creemos en la brujería, con suerte creemos en el horóscopo. Acá creemos en las energías. Todo es energía, desde nosotras, las relaciones, el dinero, los espacios, hasta los muebles tienen energía. Creemos en la ley de atracción, es decir, donde colocamos nuestras intenciones, generamos situaciones y cambios  en nuestras vidas que van en dirección de esas metas.

Y a la vez también creemos en las energías negativas, las malas, las que incluso nosotras mismas generamos y que boicotean nuestros propósitos y cambios tan anhelados. Así que acá te damos un par de ideas de cómo podemos ser los motores energéticos de nuestras vidas, cómo podemos hacer para atraer todo lo bueno (amor, sexo, trabajo, dinero, etc). Parece simple, pero es un trabajo diario.

Paso 1: Sé positiva

Qué difícil es cuando estamos en medio del caos, cuando nos metimos en un problema. Es normal que nos bombardeen pensamientos negativos, oscuros y que visualicemos lo peor que podría pasarnos. Bueno, es acá que justamente tenemos que detenernos y recular. Porque esto sí que es una verdad, no importa cuán grande sea el problema, la pena o la situación, todo tiene solución. Quizás te demores en encontrarla, pero la tiene. Así que en vez de visualizar lo peor, visualiza lo mejor. Imagina en tu mente el problema que tienes o aquello que quieres cambiar, enfócate en las soluciones en el Plan A, B y Z. Convéncete de que todo saldrá bien, quizás hasta mejor de lo que esperas.

Paso 2: No te preocupes de más

Si eres de esas mujeres aprensivas, las que se ponen el parche antes de la herida, de seguro que sufres mucho, de hecho, de seguro que sufres más de lo que disfrutas en esta vida. Está bien preocuparse, porque bueno, no está bien vivir como un pajarito, pero no hay que centrarse en la preocupación, hay que más bien, ocuparse. Las preocupaciones excesivas nos agotan, nos quitan energías, nos tensan y hasta nos enferman. No hay nada de sano en todo esto y lo peor es que no resolvemos nada. Respira hondo  y ¡cálmate!

Paso 3: No te la pases quejando

Ya sea en voz alta o en silencio. Hay personas que están todo el día hablando de sus múltiples enfermedades y problemas. Si bien, a veces necesitamos desahogarnos y contar nuestras dolencias, eso no significa que debemos hacerlo todo el santo día. Esto tan sólo hace que permanezcamos con esa energía baja. Y piensa en algo, mientras más atención le damos a nuestros problemas, estos se van alimentando de eso.

Paso 4: Sé agradecida

Agradece todos los días las múltiples bendiciones que nos llegan, porque es cierto, todos los días no pasan cosas buenas, sólo que no las vemos porque estamos centradas en todo lo malo o en todo lo que nos falta. Un buen ejercicio es agradecer por todo lo que tenemos antes de dormirnos, así dormiremos en un estado de paz.

Paso 5: Vive el presente

Desátate del pasado y no te preocupes por el futuro, lo que único real que tienes es el presente, el hoy. Si estás riéndote, ríe con todas tus ganas, si estás disfrutando de un helado, disfrútalo a concho. Es un hecho, lo que pasó, pasó, no se puede cambiar el pasado y el futuro aún no existe, así que lo único que tienes a mano es el presente.

Paso 6: Ríete

Aunque no tengas ganas, aunque sientas que no tienes nada por lo cual sonreír. Esto es tan sólo una ilusión, porque siempre hay algo. El reírte libera en el cerebro una serie de sustancias químicas que te provocan bienestar. Al reírte, el cerebro se convencerá que estás feliz y así te sentirás, feliz. Suena loco, pero es así.

Paso 7: Perdona y perdónate

Piensa en todas las cosas que hoy te atormentan o que te ponen triste, pero esta vez en vez de alimentarlas y sentirte mal por todas ellas, libérate de toda esa carga. Perdona a quienes te hicieron daño, porque no olvidemos que todos somos humanos y nos equivocamos, perdónate a ti por algo que hiciste y estuvo mal. En la vida, no hay fracasos, hay tan sólo experiencias que nos ayudarán a ser más sabias y más fuertes.

Paso 8: Deja de ser una víctima

Cuando caemos en el rol de víctima, poco o nada podemos hacer más que sentirnos así víctimas: la engañada, la abandonada, la herida, la dañada. El rol de víctima si bien es bien triste, es una zona bien cómoda (por algo es algo que se practica con bastante frecuencia). Es cómoda porque nos sitúa en una posición de indefensión y a la vez nos hace entender que todo lo que nos pasó fue por nuestra mala suerte o por culpa de todo el mundo menos de ti. Es no asumir responsabilidades y a la vez es negarse a asumir una lección.

Paso 9: Haz cosas que te hagan feliz

Si te gustan las películas, anda al cine, si te gusta subir el cerro, hazlo, si te gusta escribir, escribe, etc. Hay que hacer cosas que uno ama para dejar entrar las buenas energías. Al principio puede costar, pero después verás que hasta lo necesitas.

Paso 10: Visualiza lo que quieres

Todos los días, junto con agradecer, debes visualizar en tu mente todo aquello que deseas para tu vida. Enfócate en eso, y de manera paralela, di en voz alta frases que vayan en positivo, por ejemplo “voy a conseguir ganar más dinero”, “voy a poder salir de este problema”, “voy a encontrar a alguien que me valore y me ame”, “voy a salir adelante”. Todos los días repítetelo como un mantra.

 

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