5 formas para manejar tu vida amorosa como una “cabrona”

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Pero en buena sí, no cabrona de desgraciada, porque nosotras somos un blog pro amor y paz (bueno, al menos la mayoría de las veces).

Hace unos años cuando me fui de viaje sola Río de Janeiro (sí, como toda una cabrona),  llevé conmigo el libro “¿Por qué los hombres aman a las cabronas?” de Sherry Argov. Lo leí completito y si bien algunas ideas y sugerencias me parecieron atinadas, otras me parecieron algo estúpidas como esto de tener que parecer estúpida para que el hombre se sienta más inteligente.

Pero hay cosas que engloban este concepto de “cabrona” que tienen mucho sentido. Porque no es por nada, pero ¿se han dado cuenta que hay mujeres tan buenas que siempre terminan sufriendo por amor y otras, en cambio, que no son tan buenas y tienen a un hombre comiendo de la palma de su mano? Parece injusto, y una se pregunta ¿es que una tiene que tratarlos mal para que reaccionen bien? No, no creemos que eso sea la respuesta, pero hay un delgado límite.

Así que acá nuestra propia versión de “cabrona” y que podría ayudarte a tener esta vez una relación de pareja mucho más certera y menos sufriente.

*Controla tus tiempos

Muchas veces, en nombre del amor, dejamos botadas nuestras actividades favoritas e incluso a nuestras amigas. Y todo porque el hombre te buscó y justo quiere verte. Una nunca debe darle el control al otro de nuestras actividades y tiempo. O sea, es bien simple, a esa hora no puedes, quizás después u otro día. Si él realmente está interesado en verte o estar contigo (y no es porque amaneció aburrido y se acordó de ti), él también echará mano a su agenda y llegarán a un acuerdo. Lo otro de lo que hay que tener cuidado es cuando, por ejemplo, un hombre te dice que se vean en tal día a tal hora y después sale con que no puede. En vez de enojarte o resentirte, dignamente dices que Ok y haces otro plan para ti. Ahora si después él te comenta que se desocupó antes, ¡mala suerte! Tú ya hiciste tu plan. Es que si estamos todo el rato acomodándonos a su tiempo, el hombre se acostumbrará.

*No lo persigas

Es curioso, pero en la vida pasa algo súper extraño, o quizás no es tan extraño. Pero mientras más persigues algo o a alguien, más huye de ti. Nos referimos a perseguir desesperadamente no a cuando uno persiste en una meta o logro. Perseguir, ir corriendo detrás de alguien como las locas. Porque los hombres son bien básicos en esto, y casi actúan igual. Si nota que andas desesperada por atención y amor, lo más probable es que salgan disparados, y no hacia tus brazos precisamente, sino que hacia la dirección contraria. Aunque te guste mucho, y él no te llama, no te busca, no te escribe, entonces, deja eso hasta ahí. Es más, los hombres tienen un truquito bajo la manga, muchos te ponen a prueba y esperan a ver si tú los buscas o no. Y por lo general, cuando no lo haces, o desapareces, si están interesados de verdad, ellos lo harán y si no, no lo harán.

*No cuentes todo

Esto es un consejo muy sabio que mi mamá me repitió siempre hasta el hartazgo y que sólo vine a comprar ya de vieja. A los hombres no hay que andar contándoles todo. Por ejemplo, no es necesario que le cuentes todo el rato a dónde vas, con quién vas, qué comerás, qué tomarás, a qué hora llegarás. Tampoco tienes que revelarles todos tus traumas y falencias. Hay una parte de ti que siempre debe permanecer en el lado misterioso.

*No descuides tus pasiones

Nunca de los nunca, hay que permitir que nuestra vida y universo gire en torno a ese hombre, sin importar cuánto te gusta o cuán buena sea. Él no debe ocupar tu mente todo el día, no debes descuidar ni tu trabajo, ni tus pasiones ni tus amistades por él. Porque cuando una lo hace, no sólo se te vuelves menos atractiva, sino que además, te sentirás bastante resentida cuando notes que él decide irse de happy hour con los amigos antes que juntarse contigo.

*No seas la mujer grifo

Cuando abrimos un grifo ¿qué es lo que pasa? Sale el agua a borbotones, sin límite. Bueno, cuando un hombre nos ama o dice amarnos, no lleguemos y abramos nuestro grifo amoroso, no lo entreguemos todo, como si fuera el último día de nuestras vidas. Hay que aprender a usar la cabeza, hay que dejarlo pidiendo más. Haz tu vida, haz tus cosas. Evita cosas  como que después del primer beso, quieres llevarlo a conocer a tus papás, o si comienzan una relación, al mes estar soñando con tu boda. ¡Desacelera! No pongas toda la carne a la parilla, entrégate, de a poco, muy de a poco.

 

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