6 excusas que damos para no volver a enamorarnos

Hombre-rechazado

A veces cuando sufrimos por amor, tomamos cierta distancia de las relaciones y de los hombres. Pero cuando esta distancia se transforma en una forma de vida, podemos estar cavando un camino directo a la soledad.  Si sientes que te está pasando, mejor sigue leyendo.

Cuando nos rompen el corazón, cuando nos decepcionan, nos fallan, cuando de pronto esa persona en confiaste todos tus sueños y secretos, no era quién pensabas que eras, podemos pasar de ser la romántica clásica  a la que no cree en absolutamente nada.

Y es casi lógico, nuestra mente y y nuestro corazón también tienen instinto de sobreviviencia y si experimentaste un dolor muy grande, difícilmente tendrás muchas ganas de exponerte nuevamente a lo mismo, o a algo peor.

Así que lo que hacemos es inventarnos algunas excusas para no exponernos a eso tan dramático que vivimos. Muchas veces lo hacemos de manera inconsciente, pero la verdad es que escudarse de esta forma, tan sólo nos traerá soledad e infelicidad. Porque lo inteligente es aprender esa experiencia desastrosa para no volver a repetir los mimos errores en una nueva relación.

Cerrarse al amor, es una forma media cobarde de vivir. Es normal que así sea, durante un tiempo, pero esto, si perdura con el tiempo, tan sólo nos hará daño. En fin. Acá te damos una decena de excusas clásicas  en las que se esconden las que no quiere saber nada más de Cupido.

1-El trabajo no me da tiempo para una relación

Muchas mujeres, al verse totalmente decepcionadas del amor o de una relación, buscan refugio en el trabajo. Y se esmeran tanto que logran grandes éxitos. Y eso es maravilloso, lo que no es tan maravilloso es que la motivación sea huir de toda posibilidad de volver a enamorarse. Muchas se casan con el trabajo, le dedican grandes horas a todo lo que conlleva una pega, pero dejan de vivir. Esto en realidad puede ser pan para hoy, pero hambre para mañana, porque no es sano para nadie vivir para trabajar.

2-Todos los hombres son iguales

Qué mejor excusa que poner a  todos los sujetos en un solo saco para no volver a acercarse a ninguno. El aferrarse  a este tipo de odio y resentimiento a la larga hace mal, puede que incluso dejemos pasar por nuestras narices a un hombre que realmente vale la pena. No todos los hombres son iguales, así como que no todas las mujeres somos iguales. Y no porque uno te fue infiel, todos lo serán contigo, etc.  Seguir con este tipo de pensamientos en realidad es algo más bien infantil y no digna de una mujer de treinta.

3-Nunca más voy a volver a amar

Otro pensamiento de adolescente, la idea de que nunca volveremos a amar a otro, como lo amamos a ÉL, que nunca nadie nos hará sentir igual, que nunca sentiremos lo mismo por otro, etc etc etc. Esas son puros cuentos. La verdad es que una puede volver a amar mil veces, puede que cambie el nivel de intensidad, pero a veces pasa porque el amor va cambiando con los años, o más bien, nuestra percepción del amor.

4-El amor no existe, así que ¿para qué?

Todas podemos pasar por esa fase depresiva, en la que dejamos de tener fe, en que dejamos de creer en el amor, en que podamos estar al lado de una persona por mucho tiempo y ser felices. Pero es sólo una fase, de seguro, encontrarás nuevamente a alguien que te mueva el piso y volverás a creer.

5-Las relaciones son demasiado complicadas

Es cierto que no es fácil estar en pareja y puede que en algún momento la cosa se torne aún más complicada, pero cuando hay voluntad, disposición, tolerancia, respeto y amor, se puede estar con otra persona y ser feliz, lo que pasa es que hay que encontrar a alguien que esté en la misma sintonía que una.

6-Mi hijo es lo más importante

Y para las que son mamás, un hijo es efectivamente lo más importante. Pero no hay que anularse como mujer para ser madre. Se puede tener todo en equilibrio sin la necesidad de dejar de ser una cosa para ser otra. Nadie dice que estés todo el tiempo llevando a distintos pololos a la casa para que lo conozca tu hijo (eso, no le hace bien al niño), pero tampoco se trata de cerrarte completamente al amor. Puede que el camino conozcas a un hombre que te ame a ti y a tu hijo. Cuando lo encuentres, lo sabrás.

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