7 lecciones que aprendí a mis 30 y tantos

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Me puse a pensar en lo diferente que hoy veo las cosas en comparación a mis 20 y tantos años. Ahora, estoy segura que seguiré cambiando, pero por mientras, acá van mis anotaciones sobre mis aprendizajes que llevo hasta ahora.

Los 30 años son una década para aprender de nuestros errores, de aprender cosas nuevas, son una década para madurar y experimentar nuevas cosas en la vida. Bueno, al menos así lo veo yo a mis 37 años. Así que acá va un resumen de algunas cosas que he ido aprendiendo.

1-Darle importancia a lo importante

Con los años he ido aprendiendo a conocer cuáles son mis prioridades en la vida, que no necesariamente son las mismas que las de otros. Esto me ha ayudado a no desmoronarme por cosas como un mal día en el trabajo, un mal rato con un desconocido, una injusticia de parte de alguien que en verdad no es muy vital en mi vida y así… antes no, todo era un gran drama, por lo que saber cuáles son mi bases en esta vida me ha ayudado a dejar de lado las cosas sin importancia.

2-Ahora es siempre el mejor momento

Porque nunca se sabe qué pasará mañana o en un año más. Si tengo ganas de hacer algo, voy y lo hago o al menos lo hago lo antes posible, ya no dejo pasar demasiado tiempo, porque he notado que cuando hago eso al final no hago absolutamente nada. Además, insisto, la vida puede cambiar de un segundo a otro.

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3-La gente no cambia

Se pule, aprende, madura, pero no cambia. Y si quieres a alguien debes quererlo tal cual y no esperando a que cambie y si simplemente hay cosas que no soportas y no están de acuerdo a tus valores o expectativas, entonces hay que alejarse. He aprendido a querer a las personas aun sabiendo sus rarezas, complejidades y defectos, he dejado de ser tan dura y juzgar tan rápidamente aún cuando han hecho o no han hecho algo que esperaba.

3-El trabajo es un medio

Para conseguir todo lo que yo quiero, pero no es ni mi vida, ni la razón por la que me levanto todas las mañanas. Trabajo para vivir pero no vivo para trabajar, esto no me hace ni floja, ni tonta, simplemente me hace ser una persona que pone sus fichas en otras cosas.  Siento que al final, la gente que más te valora, te quiere y está para ti, no está en el trabajo.

4-No dar más de lo que me dan

Esto más que todo lo he aprendido para las relaciones de pareja. Si bien es cierto, que está de moda esto de que hay que dar amor al universo y todo eso, en la práctica las cosas no funcionan tan así. Porque a veces uno le da demasiado a quien no se le merece, por eso, he ido aprendiendo a moderar mis entregas y usar la máxima, “si me lo das todo, yo también te daré todo”. Es mi mejor estrategia de sobrevivencia en este cruel mundo.

5-No preocuparme tanto

Soy de esas personas que siempre están pensando en aquello que podría salir mal y lo que haré si es que eso pasa, soy de naturaleza fatalista, por lo mismo he tenido que ir trabajando en no pensar demasiado las cosas o más bien en no sufrir por adelantado. Al final, si algo malo va a pasar, va a pasar igual, me preocupe o no.

6-No fingir

La verdad es que nunca he sido muy buena mentirosa, pero ahora, más que nunca me preocupo de no fingir. Si estoy enojada, estoy enojada, si estoy triste, estoy triste y si resulta que me caes mal, bueno, me caes mal y punto.

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7-Ser feliz

Y no amargarme por tonteras, ser feliz con cosas pequeñas, como una rica comida, un día soleado, por pasear con mi perro Marley, porque siento que hice algo muy bien, porque… porque estoy viva y con salud.

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