7 razones por las que una relación te puede ahogar

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Y cuando pasa esto no implica necesariamente que no ames al personaje o que no quieras verlo, simplemente significa que eres una mujer que ama su libertad, que está acostumbrada a ella y que necesitas ir más despacio.

Hemos hablado antes del famoso “Síndrome de la Olguita Marina” ¿se acuerdan? Bueno, a veces no padecemos de esto, pero de todas formas, podemos vivir uno que otro episodio de ahogo cuando estamos en una relación de pareja y ojo, que a veces, no tiene nada que ver con que no queramos a la otra persona o que no queramos comprometernos con él, simplemente implica que hay ciertas situaciones que nos producen tan nivel de estrés y/o incomodidad que nos generan una sensación física de encierro.

Acá van algunas de esas situaciones que podrían generarte algo así.

1-Conocer por primera vez a su núcleo familiar

Se trata de una situación algo estresante, incluso para la persona más cool y tranquila de la faz de la tierra. Porque claro, todas las presentaciones en sociedad implican un nivel de ansiedad, porque evidentemente una quiere agradar, una espera un trato decente y una sabe que se está bajo la lupa, por lo que todo lo que una puede decir, hacer, no decir o no hacer, podría ser usado en contra de una y para siempre. Por lo mismo, lo más importante es que tratar que esto se haga en el ambiente más distendido posible, y que se haga cuando una está preparada para ello.

2-Sentirse controlado por el otro

En especial si para ti la libertad personal es muy importante. El sentir que el otro siempre está queriendo saber en qué andas, tus horarios, tus rutinas, a dónde andas, que por qué no le hablaste si es que estabas en línea, etc, podría resultarte bastante agobiante. Ahora, hay personas que tienden a ser así cuando están en una relación, y aunque el límite entre la normalidad y el sicopateo es muy delgado, es posible que se trata de algo que se puede conversar y negociar. Así que en vez de sentirte súper ahogada, podrías conversar con esa persona sobre aquellas cosas que te generan sensación de encierro.

3-Que predispongan de tus tiempos

En el sentido que ni te pregunten si estarás o no ocupada un día para hacer algo, y lleguen y te “pauteen”  tu día, tu tarde e incluso tu semana. Si sientes eso, también es importante una conversación sobre esto, porque de lo contario, explotarás.

4-Que empiecen a hacer planes futuros sin preguntarte mucho

O sea que te empiecen a hablar así: “cuando estemos casados…”, “cuando tengamos un hijo…”, “cuando vivamos juntos…” sin siquiera la pre existencia de una charla en la que muestras tu voluntad de efectivamente hacer eso “algún día”. Este tipo de afirmaciones futuras, pueden generar ansiedad.

5-Que quieran formalizar demasiado rápido la relación contigo

Nadie dice que es bueno pasar años en una relación que nadie sabe lo que es y que no hay compromiso real, pero si llevas poco tiempo saliendo, y la otra persona sale con que formalicen de inmediato o peor, que se vayan a vivir juntos pasado mañana, este tipo de situaciones pueden generar un estrés, en especial, si una no está lista. Nunca hay que hacer cosas obligadas ni bajo presión.

6-Que se instalen en tu vida 24/7

Si eres una mujer independiente que aprecia mucho sus tiempo de soledad y tranquilidad, tener al lado a un hombre que de pronto, llega  a tu casa sin avisar y se instala ahí durante días, o que empieza a dejar su cepillo de dientes y ropa lentamente en tu hogar sin preguntarte nada, sin duda te sentirás invadida y ahogada. Y no es porque no aprecies su compañía o sus ganas evidentes de estar contigo, es simplemente que debe haber un proceso para que esto ocurra sin que te sientas así. Piano, piano…. Pero para eso, debes hacerle entender, de una manera muy educada, que en verdad preferirías ir a de poco.

7-Que todo se vuelva muy doméstico

Y este punto quizás es el más complicado porque hay mujeres que son adictas al romance eterno. Ustedes saben, a esto de las citas, a hacer todo el tiempo cosas nuevas, románticas, un pololeo puertas afuera eterno. Pero al llegar a cierta edad, como pueden ser los 30 años, las relaciones pueden tornarse más “cotidianas”, por decirlo alguna forma. Por ejemplo, tener un viernes en casa, en piyama y viendo tele junto al otro, puede resultarte algo inquietante, ya que te puede hacer sentir que lo de ustedes es una relación “real”. De todos modos, esto también se puede ir trabajando y conversando, pero lo importante es que te des cuenta que una relación de pareja no puede ser todo el rato salir, carretear, rosas, chocolate, que también debe tener matices.

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