Amores en tránsito

Hay amores que nos marcan, que nos dejan huellas y aunque parezca irónico,  estos no siempre son los que perduran, los que son para toda la vida. No siempre son los que al final funcionan. A veces las relaciones que más nos enseñan son justamente esas que duran un tiempo y luego terminan, algunas por desamor, otras por desinterés, complicaciones, distancias y hasta porque se interpuso algo gigante que no podemos evitar: la vida.

Soy de las personas que no ve este tipo de amores o relaciones como pequeños errores o fracasos. Por el contrario, los veo como lecciones importantes, porque al final, cada persona que pasa por nuestras vidas, sin importar el tiempo que estuvo (horas, días, semanas, meses o años) nos deja algo.

Los amores en tránsito son algo así como tesoros que  podemos atesorar en nuestra mente y corazón por siempre.

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A lo largo de mis 34 años he tenido un par memorables. Hombres en tránsito, hombres con los cuales tuve una relación de transición que me enseñaron cosas acerca del amor, de la vida y sobre mí misma.

Hombres con los cuales conversé por horas y con los cuales perdí la noción del tiempo, que no es lo mismo que perder mi tiempo. Hombres interesantes, inteligentes con muchas historias que revelar, hombres que depositaron su confianza en mí para mostrarse tales cuales eran, sin miedo  a ser juzgados. Hombres que me permitieron a mí también la licencia de mostrarme tal cual soy, con mis carcajadas, con mis tristezas, con mis dolores, certezas y dudas a cuestas.

Tener amores en tránsito, de todos modos, es jugar con fuego. No se sabe si es que al final para una, ese otro, va a ser o no tránsito o  aquél que se quede en nuestro corazón, por mucho tiempo, en algunos casos, para siempre.

Pero a veces, cuando se está preparada para algo así, para entender que a veces perdiendo igual se gana, esto no es tan trágico y no se transforma en una tremenda mochila de amor infértil e infecundo que debemos acarrear hasta el fin de nuestros días. Desapegarse es quizás uno de los verbos más fecundos para evitar el drama y aprender más lecciones ¿No creen?

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