Apuntes sobre tener un amor All in

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Todas soñamos con tener un hombre valiente y jugado por nosotras. Es tan recurrente como haber soñado con tener a la Barbie Malibú cuando chicas. Pero el tema es que acá no estamos hablando de juguetes ni muñecas sino que de  relaciones. Y nosotras somos re buenas para pedir, pero ¿nos fijamos también en qué estamos ofreciendo?

El otro día leía una interesante columna acerca de lo importante y necesario que era fijarse en un hombre valiente cuando una tenía ganas de emparejarse, de que un hombre valiente era aquél que se la jugaba completamente por ti, sin nada a medias, All in, que vendría siendo algo así como la versión “all inclusive” del amor.

Un hombre que no necesitaba hacer una lista de los pro y contra de estar contigo, que aunque supiera que habían contras, no le importara, porque lo único que tenía sentido era estar a tu lado.

Suena muy bonito en el papel, en serio que sí y estoy segura que si yo preguntara a viva voz quién quisiera un hombre así, la gran mayoría – por no decir todas – me dirían que obvio que sí, ¿quién no quisiera  tener de pareja a un hombre valiente?

En lo personal, por mi vida han pasado todo tipo de hombres. Algunos muy cobardes, otros medio cobardes, otros que no sé ni cómo catalogarlos y un par de valientes que se la jugaron por mí. Y yo podría sentarme desde mi trono y comenzar a desmenuzar cada una de las cualidades y defectos de esos hombres y rezar todas las noches para que el universo me vomitara algo así como mi propia versión de príncipe azul.

Y si tengo un poco de suerte, el universo lo hará, porque cuando uno pide, generalmente te da lo que quieres, claro que en la versión que lo pediste, por ende,  lo más seguro que cuando lo pida mal y de manera egoísta tendré al lado algo así como el resultado de un deseo mal pedido y distorsionado, una especie Frankestein u hombre zombie, que se parece a lo que soñé, pero que no es realmente lo que necesito.

A lo que voy, es que a veces nosotras las mujeres y me sumo a esto, somos bien buenas para pedir relaciones de pareja de idilio, somos bien buenas para pelar  a los hombres, somos bien buenas para quejarnos acerca de la falta de masculinidad y testosterona de varios, pero somos bien malas para mirarnos a nosotras. Somos bien poco autocríticas. Porque hay que decir que si nos estamos topando una y otra vez con puros hombres bostas, ¿no será porque nos estamos fijando en algo que no necesitamos y obviando aquello que sí necesitamos?

Por otro lado, nuestro comportamiento y actitud frente a la vida, a la pareja y al amor también determina el tipo de espectros que se nos pueden acercar y “pegar”, como digo yo. O sea claramente hay casos en que vemos a una mujer realmente increíble, buena de corazón y buen partido, emparejada con un imbécil, hay casos de mala suerte o mal karma, pero a veces no es eso, es simplemente nuestra actitud.

De hecho, el otro día me topé varias veces con la siguiente frase: “tenemos el amor que creemos merecer”. Una frase que leerla fue como  sentir una cachetada. Porque es tal cual. De hecho, hasta creo que podría inferir que mis tipos o estilos de amores, han ido de acorde a mis propias etapas y aprendizajes. Por ejemplo, cuando estoy triste, enojada, desesperanzada y ando con una vibra energética muy baja, tiendo a construir amores tormentosos, sin proyección, que nacen muertos. En cambio, cuando me sacudo de eso, he logrado generar relaciones armoniosas, saludables y felices. Parece esquizofrenia amorosa, ¿cómo una persona puede ser tan distinta en una relación y en otra? Bueno, pero es así, porque todas las relaciones son distintas y todas las personas pueden sacar cosas distintas de ti, algunas sacan lo peor, otras sacan lo mejor, y viceversa. Creo que hay mucho de energía en esto. Es como que nos atrajéramos.

Creo que estoy divagando un poco. Pero el tema central es que si una quiere un amor All in, un amor jugado, un amor en el que un hombre esté dispuesto a darlo todo, una también tiene que trabajar para eso. No me refiero que una tenga que hacer cosas para convencerlo ni mucho menos, sino que hay que estar a la altura de la situación o relación que se pide. Vale decir, no puedes pedir a un hombre tremendamente jugado, si en el momento “de”, tu tampoco te la juegas, te mueres de susto y te haces pis.

Tampoco puedes pedir a un hombre súper bueno, si en realidad tú tampoco te comportas tan bien. No puedes pedir que él siempre esté a la siga tuya si tú lo único que haces con tus acciones es alejarlo. Así que el asunto no es tan simple como pedir y pedir. El asunto involucra también cambiar nuestra actitud frente al amor, frente a una misma, frente a los hombres. Involucra amarse mucho también y ser capaz de dar sin miedo, sin culpa, sin desconfianza. Por ende, si te pones a pensar un poco acerca de todo esto, quizás concluyas que no es que tengas mala suerte en el amor o con los hombres, quizás el problema es más bien tu actitud. O sea, claro igual se necesita de un poquitito de suerte, como todo en la vida, pero la suerte es el 2% de lo que necesitas para acertar en lo que sea que te propongas en esta vida. El resto es trabajo, paciencia e inteligencia.

Así que no sé ustedes, pero lo que es yo, a partir de ahora, además de andar pidiendo y pidiendo, me voy a enfocar también en aquello que yo estoy ofreciendo. Lo justo es justo.

 

 

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