Cómo detectar a un cariño malo

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Los amores tóxicos son intensos, te hacen pasar de un amor profundo a un odio parido, no hay términos medio, te generan angustia y estados obsesivos, y aún cuando sabes que te hace mal, no puedes dejarlo, cual vicio.

“Soy sincera al confesar que aún te quiero, cariño malo. Sin embargo, por tu error, todo lo nuestro se ha terminado. Sí, tú nunca fuiste fiel y me fingiste aquel amor perverso”, alguna vez cantó la gran cantante Palmenia Pizarro.

Si bien la letra de la canción “Cariño malo”, puede parecer algo medio exagerado o tan sólo palabras para darle más popularidad a un tema musical, hay que decir, que efectivamente por nuestra vida pueden pasar más de algún cariño malo y hay que decir que eso no tiene nada de melódico.

1-Cariño, cachetada, cariño…

Los cariños malos son muy complejos porque la lógica indica que si alguien nos hace mal, una no puede continuar la relación y muchos querer a ese sujeto que nos hace daño, pero, este tipo relaciones se basan en el principio del amor a destajo, el cariño y luego ¡la cachetada! No en el sentido literal, sino que más bien metafórico. Es decir, estás con alguien que un día se comporta como el galán de tus sueños, pero al día siguiente, te trata mal, te ignora, te hace sentir horrible.

2-La relación es disfuncional

Vale decir, hay harta pelea, harta discusión, harto drama. Se bloquean de las redes sociales, se odian y a los dos días vuelven a amarse apasionadamente casi como si nada hubiese pasado. No hay puntos intermedios acá, no hay equilibrio, todo es intenso, el amor y el odio.

3-Tu instinto dice que debes huir

Cuando una está en una relación de pareja saludable, que te hace bien, una en general se siente bien, liviana, contenta, positiva, pero cuando estás en una relación con un cariño malo las sensaciones son otras: angustia, miedo, delirio de persecución, furia, desconfianza, presión. Incluso puedes hasta enfermarte. Y en el fondo, sabes perfectamente que lo que tienes que hacer es salir huyendo por tu vida, pero, igual te quedas, dudas de tus instintos.

4-Es adictivo

Y como toda adicción, sentimos que no podemos vivir sin ese vicio. Es vicio que tiene nombre y apellido. Sabes que te hace mal, sabes que te matará, pero cuando estás con él, aún sabiendo todo esto o que al día siguiente él volverá a ignorarte o hacerte pasar un malo rato, te sientes poderosa, gigante, desmesuradamente eufórica. Das cualquier cosa con tal de esos minutos de “droga”. Sientes que no puedes dejarlo, lo has intentado varias veces, pero sin buenos resultados, siempre vuelves, siempre le admites volver, pero nada cambia, o sí, empeora. Crees que esto es sinónimo de amor, pero no lo es, el amor no daña, el amor es entrega mutua estable y uno un día, sí y al otro no.

5-Te obsesionas

Esto es parte de la adicción. Piensas todo el día en él y en ustedes, al punto que descuidas otros aspectos de tu vida como tu trabajo o tus relaciones personales. Estás pendiente de que si te habla o no te habla, de con quién habla, si te busca, eres capaz de dejar todo botado con tal de ir a su encuentro, olvidando completamente que el día anterior te trató pésimo y que sabes que no te valora ni mucho menos, quiere. Lo quieres igual en tu vida y te obsesionas con esto.

6-Tu dignidad queda en el olvido

Eres capaz de degradarte, de hacerte la loca con sus malos tratos y faltas de respeto. Eres capaz de aceptar que él te es infiel con otra (s), eres capaz de compartirlo con tal de que no se vaya. Eres capaz de rogarle por cariño, amor, sexo y atención. Eres capaz de darle todo aún sabiendo que él no se merece nada.

7-Te logra manipular

No te das cuenta que ese hombre vuelve no porque te quiera o ame, sino que vuelve porque lo dejas volver  y sabe que no puedes dejarlo. Te manipula como una niña de 4 años, te da dulces para que te quedes tranquila un rato y para luego, seguir haciendo sus fechorías. Y al final, acá no se soluciona nada, ni él cede en nada, al final, tú haces exactamente lo que él quiere.

 

 

 

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