Cuando la infidelidad llega a una relación

infidelidad

La infidelidad puede ser parte de la historia de la pareja y no necesariamente el fin de ésta. Difícil tema, ¿qué creen? 

Por Manuel Antonio Godoy

HABLEMOS DE PAREJA Y SEXUALIDAD

 

La infidelidad es la ruptura de  uno  de los aspectos fundamentales de relación de pareja, que es la exclusividad sexual y emocional. Esta infidelidad puede evidenciar en muchas oportunidades conflictos de pareja no expresados, probablemente de larga data. A su vez, puede ser definido como una conducta agresiva hacia el otro; es fundamentalmente la ruptura de la confianza.

Aún cuando es vivido como una traición a los fundamentos del compromiso de pareja, no es lo mismo cuando la infidelidad es emocional y cuando es sexual. Cada una de éstas reviste diversas aristas que pueden o permitir un acercamiento, o definitivamente devenir en una separación.

Pero ¿Por qué somos infieles? Hay muchas explicaciones tanto de sentido común como técnicos que nos ofrecen algún grado de comprensión en general, pero sólo al  interior  de cada pareja se puede vislumbrar aquello que da el contexto para que esto ocurra. Pero quisiera ser enfático en un punto: Ningún conflicto de pareja justifica la acción infiel de uno de sus miembros. Sólo da un contexto, pero no una causa. No hay tal cosa como que un conflicto de pareja invita a la infidelidad, siempre hay otras maneras para resolverlo.

Nos encontramos con muchos casos a lo largo de nuestra labor profesional como terapeutas, desde algunos relacionados con la cultura patriarcal y el macho a rajatabla (“Los  hombres  somos así, tenemos catedrales y capillas”), hasta la explicación de la aventura sin importancia, amando profundamente al cónyuge (“fue un deseo irrefrenable”). Sin embargo, con mayor  frecuencia  es un golpe a ciertas dinámicas relacionales, que en mi experiencia   personal , que se originan en fuertes sentimientos de rabia y frustración cuando el otro no escucha sus demandas, o simplemente no se sienten vistos.

Para ser más  claro , la mayoría de las veces las parejas entrampadas en dificultades de comunicación, o distanciamiento emocional irrumpen con actos de gran intensidad para cambiar la dinámica de pareja. Aún sin saberlo concientemente actúan en el riesgo que esto puede provocar un quiebre definitivo de la relación, más no lo desean. Muchas veces quieren sentirse atractivos, deseados y validados, pero no encuentran respuesta en la pareja, aún cuando tengan relaciones sexuales. Ahí  opera  la afectividad ligada a las relaciones sexuales. Sexo con amor, dicen algunos, la pasión carnal, como plantean otros. La sexualidad es la  conexión  más íntima en una pareja y cuando tiene un sentido  sensual  suele tener un efecto satisfactorio en la relación en su totalidad. Más no quiero decir que una buena sexualidad es lo más importante y lo que puede sostener una relación. Es uno de los tres pilares de la pareja (junto al compromiso y la comunicación).

No es menor también encontrarse con hombres o  mujeres  que explican que la infidelidad responde a una confusión personal, de un cambio vital que pone en tela de juicio  todo  lo que han construido con otro. Pero eso puede ser abordado en otro artículo.

Al final quisiera decir muy claramente que la infidelidad puede ser parte de la historia de la pareja y no necesariamente el fin de ésta. Ya podremos discutir acerca del perdón y la recuperación de la pareja.

 

 

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