El síndrome que hace que vuelvas una y otra vez con tu ex

A8D

¿Aún pegada? ¿un día lo amas y al siguiente le deseas lo peor? Si es así podrías padecer de este trastorno.

Creo que lo he comentado anteriormente,  pero no me canso: me cuesta entender a quienes  vuelven, no una, sino que mil veces con el ex, o las que sueñan despiertas con esa posibilidad (aunque remota) de ese dulce reencuentro donde él va a dejar de ser un saco de pelotas, te mirará con amor, recordará que tiene testiculos y te llevará en su corcel blanco hacia la felicidad eterna.

Me cuesta entender esa necesidad de querer volver a algo que no funcionó o que nos hizo miserables. Quizás pasa  porque mi ex’s son demasiado aborrecibles, o tal vez  es un poco de los dos, no lo tengo claro.

El asunto es que me topé con el síndrome jelena que es padecido por aquellas personas que vuelven una y otra vez con la ex pareja, ustedes saben, esos términos con elástico y que por lo general conllevan a emociones radicales: un día lo amas y te aman y al día siguiente, te encantaría bailar sobre su tumba, para al siguiente día, tatuar su nombre en tu piel.

Ni idea por qué el síndrome se llama Jelena (nadie me ha podido dar esa respuesta, así que si alguien la tiene por ahí, me la sopla, se agradecería), pero sí sé que los expertos explican que esto sucede cuando alguien no hace un duelo amoroso de forma efectiva, por ende, para esa persona puede que la relación haya terminado, pero lo que no se lograr termina el es el deseo de estar con el otro. Y ojo, que esto es independiente si la relación era miserable o si simplemente no funcionaba.

De hecho, leí algo muy interesante por ahí y que hace una analogía con las relaciones tóxicas, porque convengamos que esto de terminar y volver con el ex a cada rato, es tóxico y medio patológico.

Leí que en las relaciones tóxicas se daba una situación muy particular en que uno de los miembros quiere cambiar al otro. Por ejemplo, él te dice “no quiero que salgas más con tus amigas”, una acepta, pero agregando “bueno, siempre y cuando no invites más a tu mamá a la casa”. En el fondo, estas parejas se van mutilando, cercenando, hasta que se convencen que  así es como funciona el amor y el estar en pareja, convirtiéndose en siameses  donde uno le da el brazo que le cortó al otro, y éste le brinda la mano que mutiló, coexistiendo a cuesta del otro. Y he allí la razón, por la que se piensa que esa relación no puede terminar y hay un sentimiento de dependencia. Los clásicos “es que si no está él no tengo nada” o “me muero si esto se acaba”.

Bueno, si es que estás en esta situación, si es que aún sueñas con volver con esa “maravilla”, si es que sientes que no eres capaz de dar vuelta la página y seguir con tu vida, sería bueno que:

  • Recuerdes  por qué tu ex es tu ex (dudo que sea por casualidad)
  • Recuerdes que la vida no empieza ni termina con el personaje
  • Recuerdes que hay más hombres y mujeres en este mundo
  • Recuerdes que  incluso las segundas partes (y para qué decir las terceras partes) de las mejores películas son bodrios y uno por lo general, hubiese deseado no verlas
  • Recuerdes que las personas pueden limarse, pulirse, mejorar, pero que no cambian

 

Deja tu comentario!