El subestimado poder de la rabia

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Está de moda el andar mandándole luz a quienes nos dañan o estar en estado zen 24/7, pero la verdad es que la vida, ustedes saben, ahí donde queman las papas, no sucede esto porque somos humanas. Ahora, lo interesante es que podemos transformar la rabia en algo positivo para nosotras, acá te contamos cómo y por qué.

Hoy está de moda el pregonar que sin importar qué nos pase, que sin importar el daño que alguien nos pueda hacer, hay que cerrar los ojos, buscar nuestro centro y encontrar la paz, ya que enojarse y sentir rabia hace mal, ensucia nuestra aura, nos envejece, hace que atraigamos puras tragedias etc etc etc.

Si bien es cierto que efectivamente sentir rabia no es muy saludable que digamos y que ojalá pudiésemos evitar situaciones que nos provocan esto, hay que decir también que es un sentimiento absolutamente normal cuando nos sentimos atacadas o heridas, o cuando no nos resulta algo que queremos, etc, es un sentimiento 100% humano y “normal”.

Lo que yo encuentro  que no es muy “normal” son todos estos discursos modernos que cuando una persona nos abandona, nos deja de querer, nos traiciona, nos hace daño, en vez de odiarlo, hay que mandarle luz y desearle lo mejor. O sea, suena súper lindo, en serio que sí, y efectivamente en algún punto podremos hacer eso, pero no es algo inmediato, es más que posible que esto demore en generarse en nosotras, es más, me atrevería, que es parte del final del proceso.

También está de moda ser súper zen, vale decir, permanecer prácticamente inerte ante un ataque verbal, apacible imperturbable. Y para qué hablar sobre todos estos modos de ver el amor y las relaciones desde el punto de vista del desapego. Alguien por ahí nos quiere convencer que sólo es amor verdadero cuando hay “desapego”, que dicho de otro modo, es vivir algo sin sentido de pertenencia. Y suena súper moderno, súper evolucionado, pero disculpen, ¿qué ser humano puede hacer esto realmente? O sea, los que pregonan esto, dicen que lo hacen, pero lo divertido es que si uno revisa la vida de estos personajes, uno se encuentran que están separados 10 veces o que comulgan con el poliamor, etc etc etc.

A lo que voy con todo esto, es que la rabia está muy subestimada en los tiempos de hoy. Lo que nadie te dice, porque es políticamente incorrecto, es que la rabia, en cuotas moderadas, y experimentando en momentos adecuados, puede ser motor, energía, puede  ser el impulso que necesitamos para salir del hoyo en que estamos, para avanzar.

La pena, por el contrario, es un sentimiento que tiende a estancarnos, es un sentimiento que nos obliga a quedarnos más quietas que en movimiento, nos deja medias estáticas en el tiempo, sin ánimo, con miedo. Ahora, no estoy diciendo que es malo sentir pena y que es mejor sentir rabia, pero cada uno en su cuota moderada, son necesarios en nuestra vida.

De la rabia han sido creada las mejores canciones de amor y desamos, los sonetos y los poemas que han conseguido premios, las pinturas más reconocidas y así un largo listado de logros humanos.

La rabia también nos provoca ganas y ánimo de cambiar algo que ya no nos gusta, de dejar algo o a alguien atrás, de renovarnos, de decirle al mundo “hey, acá estoy yo, y esto no me va a matar”.

La rabia la podemos convertir en una energía creadora, en algo positivo para nosotras, es cosa de tomar consciencia sobre ella, tomarla en pequeñas dosis, y aprender a soltarla cuando sea el momento. Y por cierto, también es necesario que dejemos de creer tanta porquería mística, que puede ayudarnos, pero que a veces es impracticable en el día a día.

 

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