Hate sex: cuando lo odias pero sólo quieres tener sexo con él

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¿Les ha pasado que odian a alguien pero terminan encamadas con ese personaje? Bueno, esto es una situación más frecuente de lo que se podría pensar y si bien parece ilógica, la ciencia nos ofrece una linda explicación de por qué pasa a veces. 

La lógica indica que cuando una detesta a alguien, cuando una odia a esa persona, una quiere estar lo más lejos posible de esa persona. Pero a veces ni la vida ni las hormonas actúan influenciadas por la lógica.

Es aquí donde se hace presente lo que se ha denominado  hate sex (sexo con odio) que es el acto de tener  sexo candente y salvaje con alguien que no soportas pero que revoluciona tus hormonas. Y ojo que esto no tiene nada que ver con el sexo de reconciliación que es cuando una pareja tiene sexo como una forma de zanjar una discusión o pelea. De hecho este tipo de sexo obedece a otra fórmula: al miedo de perder a esa persona.

Aún cuando el hate sex esto no tiene lógica aparente, la ciencia lo explica de la siguiente manera: una puede sentirse atraída físicamente por alguien, es cosa de biología y eso hace que tus hormonas se revolucionen independiente de lo que una sienta o no por esa persona, vale decir, si te cae bien o te cae mal. Es como si el cuerpo se mandara solo, por decirlo, de alguna forma simplista.

Por otro lado, el sexo es una forma de comunicación, y también a través de él, podemos comunicar no sólo emociones positivas, sino que también negativas. De hecho, aún cuando odiemos a ese personaje, aún cuando estemos enojadas con ese personaje, mediante el sexo, estaremos conectándonos con esas emociones y por cierto, con esa persona.

Ahora, también acá hay una gran cuota de tema sicológico, porque cuando tenemos sexo con alguien  con el que sabemos que no debemos, el sexo, sin duda se vuelve más apasionado, más descontrolado, es ese gustillo por lo prohibido que hace que así sea, ese gustillo de hacer aquello que una sabe que está mal.

En este tipo de encuentros también puede que el agregar nalgadas, jalones de pelo, entre otras prácticas propias del bondage,  suba aún más la temperatura. Aunque tampoco es imprescindible, pero podría darse  con mayor facilidad.

Es importante recalcar que cualquiera puede estar sujeta al hate sex, y que si aparece alguna vez en la vida no nos convierte en malas personas ni en pecadoras, el tema está cuando aparece el amor en este tipo de interacciones, convirtiendo a la relación o al sexo en una interacción tipo  “amor-odio” y eso sin duda, siempre es complejo y sin duda te dará más de algún dolor de cabeza, aún cuando estés muy satisfecha sexualmente.

 

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