Las consecuencias de tener un amor a medias

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Una relación tranquila, tibia, que no es ni chicha ni limonada, donde todo es moderado, donde la pasión se durmió o derechamente se murió. Un amor a medias, donde todo es a medias, los besos, el sexo, el cariño. Si estás pasando por algo así, te invitamos a seguir leyendo.

Una en la vida puede conformarse a no tenerlo TODO, porque nadie lo tiene todo. Todo lo que tenemos siempre tiene un pero, por ejemplo, me encanta mi trabajo, pero no gano lo que me gustaría ganar o me fascina mi casa, pero me gustaría que le diera más sol en las mañanas, etc etc etc.

Y en lo que respecta al amor, pasa lo mismo. Nos puede  fascinar nuestra pareja, pero  quisiéramos que fuera más o menos algo. Claramente si siempre estamos enfocados en esos “peros” jamás vamos a ser felices. Pero eso es una cosa y otra muy distinta es estar en una relación que sentimos que de una u otra forma, nos queda chica.

Una relación que quizás partió como avión, que fue o pareció ser todo lo que hemos querido y esperado de una relación, pero que de pronto, algo pasó en el camino, con esa persona, con una misma o con los dos, que transformó esa misma relación maravillosa en algo a medias, en algo ni chicha ni limonada, en algo ni frío ni caliente, en algo insípido que quizás no nos hace miserables ni nos hace daño (o al menos así parece), pero que simplemente no encaja con lo que somos hoy, con lo que sentimos hoy, con lo que queremos vivir hoy.

Se trata de una relación a medias, con un hombre a medias. Un tipo de relación que es muy frecuente ver entre muchas parejas que pareciera que se quedaron dormidas en los laureles o simplemente se conformaron con tener este tipo de amor, desprovisto de verdadera pasión, verdadero compromiso, de besos bien dados, sexo en horarios inoportunos, una relación chasconeada.

Para la gran mayoría tener una relación a medias, por triste que pueda ser, es mucho más cómodo que terminarla y partir de cero, porque eso sí que requiere de agallas. Así que prefieren seguir así, sintiendo a medias, viviendo a medias, soñando con el amor completo.

Pero esto, que parece tan inofensivo, que parece ser tan “normal”, casi que viene de la mano de la convivencia o los años de estar junto a una misma persona, en verdad es mucho más dañino de lo que cualquiera podría pensar. Así que acá te damos un acercamiento de lo que pueda pasar cuando sientes a medias.

1-Te frustras

Porque aunque nos mintamos y digamos que bueno, así es la vida o bueno, al menos tienes una pareja, siempre querrás más y siempre te encontrarás con algo que te lo impide. De seguro que lo has intentado todo, seguir consejos, comprarte un babydoll, hacer cosas distintas, pero no pasa nada. Sigues ahí con la relación a medias y tu queriendo más.

2-Te aburres

Al punto que la relación deja de importante tanto, comienzas a enfocarte en otras cosas, en otras personas. Sueltas, te rindes, y puede que hasta dejes pasar muchas cosas, porque entendiste que no cambiarán.

3-Miras para el lado

Y comienzas a tentarte con otras opciones de amor completo. Puedes llegar a ser infiel, a enamorarte de otro hombre que de pronto sí te ofrece la  relación completa. Un hombre que si está dispuesto a ir contigo hasta el final.

4-Comparas tu relación con otras relaciones

Ves que hay parejas que se miran y se aman con la mirada, que se tratan con  ternura, cariño, que se besan con pasión. Miras para el lado y te encuentras con la sombra del hombre que te enamoraste, que ya no te besa como antes, que ya no te mira como antes, con el que ya no tienes más tema de conversación que las cuentas que hay que pagar o las minucias de tu día.

5-Sueñas con un amor completo

Realmente dejaste de estar en la relación, o sea, sigues ahí en cuerpo, pero no en alma. Ya no vibras con ese amor que algún día te hizo llorar de emoción. Ya sus chistes no te hacen reír, hay cosas que te molestan, algunas las dices otras las callas y no de taimada, porque sientes que ya realmente no vale la pena gastar más saliva. Y sueñas nuevamente con encontrar a un amor que te haga temblar el piso, un amor del que no querrías separarte ni por un fin de semana, un amor por el que nadarías mares, darías un brazo,  un amor que también sabes que haría lo mismo por ti.

6-No puedes dejar en pensar cómo era antes

Te acuerdas de esas noches sin reloj en las que él te juraba amor eterno, en que te decía que no podía dejar de tocarte. Te acuerdas de cómo se reían de puras tonteras, de cuando una pelea, era una razón más para amarse con mayor intensidad. Intentas una y otra vez, replicar esos tiempos, pero en el fondo, sabes, con horror, que eso tiempos no  volverán.

7-Dejas de esperar

De que él te ame de manera completa, que te vea, que se la juegue, que te diga algo que te haga cambiar de opinión o al que al menos te haga dudar. Dejas de esperar un abrazo, una palabra linda, un apoyo en el momento indicado, un buen revolcón. Dejas tener expectativas sobre él y la relación. Es el comienzo del fin.

 

 

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