Lo que le pasa a nuestro cuerpo cuando odiamos a alguien

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Del amor al odio a un solo paso, dicen. Y esto no es sólo una frasecita popular, es una realidad científica. Así que acá te contamos cómo un sentimiento tan negativo puede hacer estragos en nuestro cuerpo.

Odiar es como amar, pero al revés. El sentimiento es igual de intenso y nuestro cuerpo lo absorbe y lo entiende así. Este sentimiento es muy humano, y aparece cuando alguien nos ha hecho daño, cuando alguien nos ha mentido, engañado, estafado o cuando alguien ha traicionado nuestra confianza.

Cuando sentimos odio, se liberan hormonas y sustancias, como la adrenalina, cortisol y prolactina que a medida que las vamos secretando, va dañando nuestro sistema inmunológico.

De hecho, se han desarrollado investigaciones en torno al tema. Un grupo de investigadores del laboratorio de neurobiología del University College descubrieron que cuando una siente odio, se activa una zona central del cerebro que se llama putamen e ínsula. Y estas son las mismas áreas que se activan cuando se siente amor.

Claro que a diferencia del amor, que brinda la sensación de bienestar en general y hasta mejora la salud, el odio, la rabia o el resentimiento generan problemas como  presión sanguínea elevada y hasta problemas al corazón.

El estómago que es donde por lo general van a parar las emociones fuertes como el amor, pero también el miedo y la rabia, también se ve afectado. En el peor de los casos, podemos padecer de úlcera o molestias estomacales.

Y hay muchas otras enfermedades que provienen de sentimientos negativos.

*Acidez: Miedo paralizante

*Amigdalitis: Emociones reprimidas.

*Anemia: Miedo.

*Apendicitis: Miedo a la vida.

*Artritis: Sensación de no ser amada, resentimiento.

*Cáncer: Resentimiento, pena profunda, decepción.

*Cólicos: Irritación, impaciencia.

*Diarrea: Rechazo, necesidad de huir de una situación.

*Insomnio: Miedo, falta de confianza en la vida, culpa.

Por todo lo anterior, se hace vital que aprendamos a soltar enojos, rabias, resentimientos, aún cuando nos hayan marcado mucho. Y hay que aprender a soltar cada uno de tus sentimientos, aún cuando la persona que generó este sentimiento, no muestra arrepentimiento o no nos pida las disculpas que creemos merecer.

Nuestra felicidad y bienestar jamás puede depender de las acciones o sentimientos de los demás, si fuese así, realmente estaríamos perdidas. Por ende, aún cuando esa disculpa jamás llegue, aún cuando esa persona se muestre indiferente a tus sentimientos o ni siquiera sienta un dejo de culpa por su falta u omisión, debes encontrar la sabiduría en ti para dejar ir y dar vuelta la página, para perdonar. Se puede, siempre se puede, tómate tu tiempo, haz lo que tengas que hacer, pero jamás, pero jamás le des el control a otra persona (sea quien sea) sobre tu estado de ánimo y bienestar.

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