Los alimentos que sirven para tener más energía en el trabajo

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Al volver a los horarios de oficina (son al menos 9 horas de trabajo continuo), a lo que debí sumar un par de horas extras en las que trabajo en mi casa, ya que mantengo mis trabajos freelance (Juan Segura vivió muchos años), comencé a sentirme agotada, mental y físicamente. Comencé a andar más lenta, todo el día sentía sueño, siempre estaba cansada y para qué decir después de almorzar, ¡Peor! Así que descubrí este par de datos para combatir todo esto. Acá los comparto con ustedes. 

Les cuento que hace poco que volví a las pistas de la oficina (full time) luego de trabajar un par de años como periodista freelance (independiente). En esta faceta armaba mis propios horarios y organizaba a mi antojo mi tiempo de trabajo y de descanso, ya que siempre y cuando rindiera con mis responsabilidades laborales, todo estaba bien.

Al volver a los horarios de oficina (son al menos 9 horas de trabajo continuo), a lo que sumo  un par de horas extras en las que  trabajo  en mi casa, ya que mantengo mis trabajos freelance (Juan Segura vivió muchos años) comencé a sentirme agotada, mental y físicamente. Comencé a andar más lenta, a andar todo el día con sueño, siempre me sentácansada y para qué decir después de almorzar, ¡Peor!

Bueno,  buscando por ahí y por allá datos para ver cómo me podía amoldar a mi nuevo “estilo de vida” y no morir en el intento, descubrí que hay ciertos alimentos que nos aportan energía. Opté por esta solución que la encontré mucho más saludable que volverme adicta a las bebidas energéticas o a pastillas que generalmente, prometen mucho pero cumplen poco.

Pero antes de todo me hice asesorar bien y me encontré con esto: “si bien la somnolencia posterior al almuerzo está relacionada directamente con los alimentos consumidos en dicho horario y su cantidad, es posible contrarrestar esta situación mediante la ingesta de alimentos que aportan nutrientes estimulantes de la actividad mental, capaces de favorecer la concentración y la memoria y, en definitiva, mejorar el desempeño laboral”, asegura Stefanie Chalmers, docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico.

Ahora, lo principal es tener claro cuáles son los nutrientes que favorecen a la concentración, lo que se verá luego reflejado en un mejor rendimiento profesional o académico. “Los nutrientes involucrados en el control de los aspectos cognitivos y el rendimiento intelectual incluyen, entre sus principales funciones, el asegurar la producción de energía metabólica (nutrientes energéticos), permitir la síntesis de neurotransmisores que potencien la actividad mental, como por ejemplo, la tirosina y las vitaminas del complejo B, y favorecer la irrigación, lo que se consigue con la L-Arginina para la producción de óxido nítrico”, explica la nutricionista.

El consumo de agua, que según organizaciones internacionales debe ser de dos litros diarios, es vital para la mantención de una dieta alimentaria saludable y, con ello, un buen funcionamiento neuronal.

“Para evitar el sobreesfuerzo de la actividad renal y favorecer la mantención del volumen sanguíneo, y con esto asegurar la nutrición y oxigenación neuronal, se debe procurar satisfacer un aspecto dietético básico: la ingesta hídrica. Es fundamental beber agua antes de tener sed y utilizarla como vehículo de agentes estimulantes de la actividad cognitiva, como el té verde y el mate”, indica la docente de la U. del Pacífico.

“Es necesario tener claro que existen elementos nutricionales que tienen importantes efectos positivos sobre la actividad mental a corto plazo, como la feniletilamina; otros cuyos principales beneficios se advierten a largo plazo, como los ácidos grasos omega 3 y omega 9; y los antioxidantes en general, que tienen efectos positivos a corto y largo plazo”, explica Chalmers.

De esta forma, si el objetivo es mejorar el rendimiento laboral inmediato, se deben tener claras las diferencias. “Por ejemplo, aunque el omega 3 es recomendable, no tiene un impacto inmediato en el organismo, es decir, no funciona para ‘despertar’ después del almuerzo, pero a largo plazo sí permite mejorar la comunicación neuronal”, afirma la especialista.

La docente asegura que aunque se debe mantener una ingesta diaria equilibrada, hay cuatro alimentos infaltables para mejorar la eficiencia intelectual después del almuerzo:

  1. Chocolate negro (70% cacao): Favorece la eficiencia laboral al inducir un buen estado de ánimo, ya que aporta feniletilamina, una sustancia psicoactiva estimulante asociada a sensaciones de placer. Además entrega triptófano, aminoácido necesario para la síntesis de la serotonina, la cual a su vez permite controlar el apetito y limitar la ansiedad. En el chocolate también está presente la L-arginina, la cual favorece la síntesis de óxido nítrico, lo que mejora la perfusión de los tejidos gracias su efecto vasodilatador.
  2. Té verde y té negro: Contienen grandes concentraciones de L-teanina, la cual además de tener efectos antioxidantes, regula los niveles de dopamina y serotonina a nivel cerebral, calmando la ansiedad y mejorando la capacidad de concentración.
  3. Guaraná: Esta semilla tiene propiedades potenciadoras del rendimiento, al mejorar la capacidad de la memoria, el estado de alerta y la resistencia al cansancio. En este caso es mejor que el café, ya que no favorece el nerviosismo como sí lo hace el bebestible.
  4. Galletas integrales: Contienen carbohidratos de absorción lenta, favoreciendo el ingreso paulatino de fuentes energéticas al organismo. Entre los variados nutrientes que ofrecen, destaca su aporte en vitaminas del complejo B, requeridas para los procesos metabólicos que permiten la comunicación neuronal, como el zinc, requerido para la actividad mental, y el magnesio que reduce la ansiedad. De todas maneras, no se recomienda consumirlas en exceso.

 

 

 

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