Los tormentos de una dependiente emocional

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El querer lo mejor para quien amamos es algo positivo, pero cuando nos excedimos, cuando ni siquiera importamos, cuando relacionamos el sentirnos amadas con sentirnos necesitadas, las cosas pueden ir no tan bien para nosotras.

Ser una dependiente en los afectos no es algo tan poco frecuente. De hecho, muchas podemos serlo, sólo que no siempre nos damos cuenta o tenemos tan validada la idea de que el amor es así, que creemos que es súper normal, por ejemplo, el sentir que te  aman cuando te necesitan, etc.

Pero la verdad es que no es así. De hecho, se trata de un patrón de conducta que es más bien aprendida y por lo general, la lección viene de nuestra familia de origen, vale decir, de nuestros padres o de parte de quienes nos criaron.

Así que acá les damos un par de rasgos que caracterizan a las dependientes afectivas.

*Siempre intentan complacer al resto, por sobre sus propios intereses o gustos

*Tienen baja autoestima, ya que validan su autoestima de acuerdo a lo que el resto sienten o muestran sentir

*Están mal cuando el otro está mal, y están bien, cuando el otro está bien, por ende, de alguna forma su estado de ánimo está controlado por un tercero

*Se sienten poco valoradas y queridas cuando la otra persona no acepta una ayuda

*No son capaces de expresar sentimientos como enojo o molestia

*Aparentan mucha estabilidad emocional, incluso cuando saben que alguien les ha hecho daño, pero es sólo aparente

*Les da mucho miedo el rechazo y el abandono

*Sienten que tienen que proteger al otro, que es su responsabilidad

*Se sienten queridas cuando la otra persona da señales que la necesitan

*Nunca invierten tiempo en sí mismas, ya que están muy preocupadas de los demás

*Piensan que pueden cambiar a alguien

*No saben cómo decir No a algo, aún cuando no quieran hacerlo o les provoque daño

El problema de la dependencia afectiva es que podemos caer fácilmente en relaciones poco saludables para nosotras, o podemos caer en manos de una pareja muy controladora y manipuladora, que al entender, que funcionamos así, podría sacar provecho de esto.

Ahora, hay distintos niveles de dependencia, unas son más bien aspectos con los que podemos vivir y lidiar, pero hay otros niveles más peligrosos que requieren, en muchos casos, de ser revisados y analizados por un experto.

 

 

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