Nacidas en los ’80: lo que compartimos las treintañeras de hoy

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Generación X y Xennial, nosotras, la treintañeras de la actualidad, compartimos una serie de visiones y comportamientos. Te invitamos a leer y  a comentar.

Para ser muy honesta, quise escribir esta nota porque todo el cuento de lo fabuloso de la generación Millenniall – también llamada Y – me tiene bien chata y podrida. Esta es la generación de los que hoy tienen entre 25 a 34 años, pero la verdad es que cada estudio, cada nota, va más bien dirigida a los de 20 y tantos, una generación súper digitalizada, que lo quiere todo hoy (nada de andar teniendo paciencia) y que no se queda mucho rato en un solo lugar.

Lo que sí debo decir algo a favor de esta generación y esto es que, al menos las mujeres, son mucho más empoderadas que mi generación (La X), se creen más el cuento, se muestran seguras de sí mismas, saben sus derechos y no tienen problemas con recordarlos, en caso de que sea necesario.

Yo tengo 37 años, por lo que claramente no formo parte de ese grupo, el mío es la generación X, vale decir, quienes nacieron a principios de los ’80.

Ahora, lo interesante es saber que apareció también otra generación que es más bien un mix entre la X y los millennials y que me identifica mucho más. Se trata de los Xennial (nacidas entre los años 77 y 83).

La característica de los Xennial es que son parte de la última generación que vivió sin celular e internet, pero que se han visto en la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos, e incluso convirtiéndose en amante de la tecnología.

Bueno como sea, hice mi propio compendio de lo que nos unen a nosotras, las de 30 y tanto, como generación.

*Nacimos rebeldes: Como que de alguna forma venimos a cambiar algunos aspectos de la vida y la sociedad que se seguían al pie de la letra desde nuestros papás o incluso de nuestros abuelos o tatarabuelos. Descubrimos que no nos interesa permanecer 30 años trabajando en un mismo lugar, dudamos que el amor pueda durar para siempre, no nos gusta mucho esto de trabajar en una oficina durante 8 horas, porque preferimos el teletrabajo, ya no creemos que el matrimonio sea una institución viable, no vemos que convivir con nuestra pareja sea vivir en pecado, no tenemos tanto problema en declarar que no queremos tener hijos ni en decidir tenerlos sin pareja estable. Ya no nos compramos todo los que nos dicen.

*Nacimos medias enojadas: Sí, porque como que se intentó que fuéramos igual que nuestros padres o fuéramos el clon de nuestra mamá y la verdad es que tenemos otro chip. Así que, lo más probable es que toda nuestra vida hemos tenido que luchar por nuestras propias ideas y conceptos de lo que es ser feliz.

*Somos tevitas: Nacimos con televisión, que en nuestra infancia, era lo máximo en tecnología. Luego, vimos nacer el VHS, lo que nos permitió, de manera mágica ver esa película de Disney, todas las veces que queríamos. De pasadita, de seguro que nuestros papás grabaron cada una de nuestras tonteras de niña. Somos de la generación que podemos vivir sin muchas cosas, pero ¡no vayan a tocar la tele!

*No superamos el Arcade: En nuestra infancia apareció el Atari, yo de hecho tuve una de las primeras, una de esas que venía en madera y con joysticks (qué vieja qué estoy jajajaj), podía pasar horas, días, semanas jugando a Pac Man, Frogger, Gálaga, etc etc etc. Y bueno, hasta el día de hoy no lo supero, o sea, yo sé que ahora hay juegos increíbles y virtuales, pero para mí aún no hay como un buen partido de Pong (con pelota cuadrada y todo).

*Amor eterno por nuestras animaciones: No hay como Candy, Heidi, mi pequeño Pony, Marco, los caballeros de zodiaco, He-Man y tantos otros que deleitaron nuestras mañanas y tardes.

*Nos costó superar el Pink girl love: Durante los años 80 aparecieron una serie de películas románticas que excedieron la cuota melosa de cualquiera. “Sweet sixteen” “No puedes comprar mi amor”, “Dirty Dancing”, “Cuando Harry conoció a Sally”, “Maniquí”, y tantas otras que nos lavaron el cerebro. De hecho, estoy segura que más de alguna pensó que una cantaba canciones cuando se enamoraba.

*Sabemos que podemos vivir sin celular, sin computador y SIN INTERNET: Para las generaciones actuales, no tener acceso a Internet es como experimentar la muerte en vida. De hecho, tengo una anécdota sobre este tema. Hace muchos años, después de haberme titulado de periodista tuve que volver a la universidad a buscar un papel o algo así, para ello entré a una sala, lleno de estudiantes de primer año. Y todos estaban absolutamente devastados porque no podían escribir nada porque se había caído Internet. Daba lo mismo tener el computador, como no había Internet, no se podía hacer nada. Bueno, nuestra generación nació solo con teléfono fijo. Y vivimos de lo más felices sin tener un teléfono portátil y sin poder acceder a un buscador para encontrar una dirección o una información. Y si bien, gozamos con las facilidades de hoy, sabemos que podemos ser felices sin ellas y que nuestra vida no empieza ni termina con  Wifi.

*Somos pacientes: Y creo que esto tiene que ver con esto de no tener demasiadas comodidades cuando jóvenes, el no tener Internet, nos obligó a conocer la biblioteca (lugar desconocido para generaciones posteriores), nos obligó a entender que para conseguir cosas importantes hay que perseverar, que nada es gratis, que nada llega altiro.

*Tenemos más tolerancia a la frustración: Esto va unido justamente al punto anterior, porque venimos de tiempos que todo era más lento y complejo, por ende, no nos rendimos al primer intento de algo.

*Estamos aburridas del machismo: Pero como que nos hemos ido un poco para el otro lado, andamos medias talibanas para nuestras cosas, como que no creemos que somos iguales a los hombres, sino que somos mejores. Es que somos de esa generación que por fin se aburrió de tanto maltrato y abuso y comenzó a denunciar, a marchar, etc.

 

 

 

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