Nueva tendencia: firmar un contrato para seguir enamorados

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La idea la vi relatada en una columna por ahí escrita por una mujer que había decidido llevar a cabo este experimento con su pareja. Ahora, ojo que esto es mucho más práctico (y menos peligroso) que ese contrato que vimos en 50 sombras de Grey. No confundir. 

Como ya todas debemos saber (y si no lo hacemos, debiésemos saberlo) el amor en una relación de pareja es frágil. Sí, lo es y la que diga lo contrario o aún cree en el viejito pascuero o derechamente miente. Es frágil porque requiere de harto trabajo mantener ese sentimiento, somos humanos, somos complejos, nos aburrimos de lo mismo, nos resentimos, nos equivocamos, así no más es la cosa.

El tema es que el otro día leyendo por ahí The New York Times me encontré con una interesante columna de una mujer que contaba que con su pareja decidieron crear y firmar un contrato para poder seguir enamorados en el tiempo. Sí, un documento, confeccionado entre los dos en que ambos colocaban todas aquellas cosas que sentían que necesitaban (siempre) para poder estar feliz en la relación y aquellas responsabilidades y deberes de los que se hacían cargo cada uno para potenciar y mantener la relación.

Cosas básicas también se incluían, por ejemplo, ella se comprometía a limpiar la cocina mientras que él, el baño. Los sábados él se haría cargo de pasear al perro y ella los días martes, de manera religiosa.

La verdad es que no sé si al final esto le habrá dado resultado  o no, pero me pareció de una sabiduría supina. De hecho, creo que es algo a lo que (a mis 37 años) también he llegado, pero de palabra con mi actual pareja. Tenemos planeado irnos a vivir juntos en el mediano plazo, pero ya hemos acordado ciertos detalles, como por ejemplo, que yo limpiaré el baño (porque lo odia) pero que él cocinará, que intentaremos de tener la mayor cantidad de sexo durante la semana, que nos encargaremos de buscar esos espacios, etc etc etc.

No planeaba ponerlo por escrito, pero no me parece para nada una mala idea, porque la memoria es  frágil y las palabras se las lleva el viento. Ahora, también creo que es necesario revisar ese contrato cada cierto tiempo, porque el ser humano tiende a ir cambiando de prioridades, por lo que es posible de cuando en cuando ese documento solemne requiera de uno que otro ajuste cuando lo amerite.

Incluso podría pensar que un contrato así, personalizado y lleno de buenas intenciones, pero a la vez práctico, podría ser mucho más real que casarse, un ritual que también es un contrato, pero que es medio fantasioso, esto de amarse hasta que la muerte te separa, en la riqueza y en la pobreza (de cagaos no ponen también con pan y cebolla). Cuando todos sabemos que la vida no es tan así, blanca o negra, que no siempre es tan fácil amarse todos los días ni siquiera convivir todos los días.

Por otro lado, hay que recordar que hay personajes famosos como J.Lo y Angelina Jolie que han redactado con sus parejas algunos documentos prematrimoniales relacionados con la frecuencia sexual que debe haber en la relación. Bueno, al final supongo que cada uno sabe lo que coloca o no en ese contrato. De hecho, ahora que me acuerdo esta gente hasta se asegura (legalmente) sus traseros y otras partes del cuerpo, así que…

Ni idea si un experimento así funciona, no tengo ninguna respuesta, pero de pronto lo hago y les cuento cómo me va.

 

 

 

 

 

 

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