Ser la otra

Para ser honesta yo nunca he vivido en carne propia esta experiencia y creo que básicamente ha sido porque mi Mi big fat ego, como suelo decirle, no me lo permite, eso de ser el segundo plato de un hombre, eso de pensar o saber que todas las noches mientras yo me acuesto sola en mi cama de dos plazas, él está con otra haciendo cucharita como que me enfría los ovarios. No pasa nada.

Alguna vez habré tenido un encuentro casual con un hombre que ha tenido polola o esposa, pero no ha pasado de ahí, justamente porque en esos tetes, yo no me meto. Además, tengo la enseñanza de mi madre dando vueltas: “hombre casado, hombre muerto”.

Sin embargo, sé que hay muchas mujeres que han sucumbido ante la pasión y se han convertido en amantes y no esporádicas, sino que estables, por años, esperando a que ese hombre un día despierte tan enamorado que dejará todo por ese amor: mujer, casa e hijos.

Me tinca que eso no pasa muy a menudo, o sea pasa, sí, pero tengo la sensación que los hombres en general son medios reacios a los cambios drásticos. No en vano, las encuestas avalan que la mayoría de las separaciones son iniciativas de nosotras. Y no porque ellos no se sientan miserables en una relación o en un matrimonio, sino que simplemente la naturaleza masculina busca más la comodidad y lo conocido, aún cuando se sientan infelices.

5126a02950a78_615x409Tengo en conocimiento varios casos de mujeres pacientes que toleran disponer del tiempo que le resta al sujeto y que de corazón creen las típicas mentiras piadosas, enumero las más clásicas:

-Estoy casado, pero ya no pasa nada, de hecho dormimos en camas separadas (clásico que después sale con el chiste que la mujer se embarazó)

-Mis hijos me necesitan, estoy esperando a que crezcan y ahí me separo (eso se prolonga años y usualmente no sucede jamás)

-Mi mujer está enferma y no puedo dejarla (los hombres son capaces de inventar enfermedades terminales tales como cáncer, paraplejia y hasta demencia)

-Necesito que me des un tiempo para decirle que me separaré (el tiempo puede extender a toda la vida, mejor esperar sentadita)

-Eres el amor de mi vida, pero no puedo dejarla, ella me manipula (el clásico cuadro que te pueden pintar que la mujer es una bruja sicótica. No falta que una la conoce y ¡plop! Te das cuenta que ella es lo más amorosa que hay).

Creo que ser la otra debe ser una tarea bastante desgastante cuando hay sentimientos involucrados (suele ser así, o sea, tiene que ser así, sino no hay quien aguante esto), pero cuando no los hay, es tan un mero detalle.

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