Tener menopausia social a los 30 años

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Se trata de un fenómeno que puede ocurrir a partir de las tres décadas y que nos hace replantearalgunas cosas de nuestra vida social. Yo al menos ya la tengo ¿y ustedes?

Todas sabemos lo que es la menopausia, pero el otro día leyendo por aquí y por allá me encontré con el término “menopausia social” y me pareció tan interesante y asertivo, que no solo me sentí identificada con el concepto, sino que decidí escribir sobre él.

La verdad es que la menopausia social llega por efecto de la edad, no hay una edad establecida para esto, ya que a algunas les puede llegar en el transcurso de los 30, mientras que a otras con la llegada de los 40, pero de que llega en algún momento, llega.

Atrás queda el modo “voy a todas” de los 20 años, esa energía descontrolada por estar en 10 lugares a la vez en un solo día, ese “no importa” aún cuando se trate de morir de calor o de frío en un lugar. ¿Les suena familiar?

Yo, por ejemplo, y lo digo –hasta con cierta gracia y orgullo- que a mis casi 38 años – tengo menopausia social y que mi pareja, que ya entró a los 40, también la padece (¡menos mal!) porque la verdad es que debe ser complicado que uno la padezca y el otro, no.

¿Cuáles son sus síntomas? Acá se los resumo.

1-Cuando una amiga o amigo de pronto te cancela a último minuto una junta, una cena o cualquier otro panorama que habías acordado, en vez de molestarte o de desesperarte por no tener qué hacer, te sientes feliz y tu mente se adelanta sobre lo sabroso que será acostarse temprano y ver alguna serie o película en Netflix.

2-Los fines de semana ya no duermes hasta las 3 de la tarde, por cansada que estés, porque sientes que esos días de no trabajo, están hechos para disfrutarse al máximo y estar en calidad de bulto o modo zombie, no es tu ideal de fin de semana, por el contrario, es posible que te levantes temprano, hagas cosas de casa, salgas a caminar, cocines, hagas ejercicio, etc.

3-Te agota la idea de tener que salir a una fiesta, cumpleaños, o cualquier tipo de evento en que sabes que habrá mucha gente que no conoces y que estarás obligada a sociabilizar incluso con gente que quizás no vayas a ver nunca más.

4-Te parece inconcebible la idea de ir a un concierto, esperar horas en una fila eterna muerta de calor o frío y tener a personas muy pegadas a ti, sudadas y eufóricas. Y más aún la idea que estás pagando por todo esto.

5-Si entras a un bar, lo primero que haces es ver si hay una mesa digna disponible para sentarte cómodamente. Lejos quedó esa disposición a los 20 años de no importar donde te podías sentar, incluso si era necesario lo hacías en las escaleras o en el suelo, porque lo que importante era entrar y pasarla bien, ¡qué importaban las sillas y las mesas!

6-Te vas de algún lugar o lo evitas porque hace demasiado calor o demasiado frío.

7-Si te tomas dos tragos al día siguiente sabes que no estarás tan brillante como de costumbre. Por lo que cuando lo haces, estás pensando en eso en cada sorbo.

8-Huyes de los lugares con demasiado ruido, ustedes saben esos locales que no fueron hechos para conversar, sino que más bien para gritar. Prefieres un lugar que incentive una buena charla, y eso no es negociable.

 

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